Cuando llega el viernes, un puente largo o incluso las vacaciones de verano, aprovechamos para descansar o dormir un poco más, y con eso solemos pensar que hemos solucionado el agotamiento mental que arrastrábamos. Sin embargo, cuando hablamos de estrés crónico o incluso de burnout, la ciencia apunta a que el descanso temporal no es una cura milagrosa y que para recuperarse habría que estar varios años de vacaciones.
No es todo igual. Pese a que solemos meter todo en el mismo saco, y creemos que todo nuestro estrés es igual, la realidad es que la ciencia apunta a que hay que saber separar diferentes síntomas. Aquí, un estudio publicado en 2012 analizó concretamente a 232 pacientes derivados de una clínica sueca especializada en estrés y que cumplían con los criterios del trastorno por agotamiento.
En Xataka Pensábamos que meditar para reducir el estrés exigía demasiado tiempo. La ciencia ha demostrado que bastan unos minutos al despertar Dos distinciones. Durante los 18 meses de seguimiento que tuvo este estudio, los investigadores encontraron una evolución a dos velocidades. Por un lado, tenemos los picos puntuales de ansiedad que afectaban a cerca del 65% de los pacientes al inicio. Aquí se vio que, afortunadamente, estos síntomas descendieron con rapidez, a menudo durante los primeros tres meses, cayendo a cerca de un 10% al cabo de año y medio.
Pero por otro lado tenemos el 'burnout' cuyo estrés cayó a lo largo del estudio, aunque no tan rápido como ocurrió con el estrés. En concreto, aproximadamente un tercio de los pacientes seguía presentando síntomas de agotamiento a los 18 meses. Es por todo esto que se podía concluir que, a mayor duración de los síntomas antes de buscar ayuda profesional, más lenta es la recuperación.
Un estrés crónico. Un seguimiento posterior del mismo equipo quiso ver cómo estaban 217 de esos mismos pacientes siete años después. Y las cifras invitan, como mínimo, a replantearnos nuestra cultura laboral, puesto que el 46% comunicó seguir sufriendo fatiga extrema residual y el 73% informaba de una menor tolerancia al estrés.
Es imperativo interpretar estos datos con rigor y evitar generalizaciones indebidas, puesto que estamos hablando de una cohorte específica tratada en una clínica especializada en casos graves y basada parcialmente en cuestionarios subjetivos, por lo que no podemos afirmar que un tercio de toda la población con estrés vaya a seguir enferma siete años después. No obstante, la evidencia es clara, puesto que se ve que el trastorno por agotamiento deja una huella profunda.
En Xataka Creíamos que el estrés era solo psicológico. La ciencia demuestra que también depende de la cantidad de agua que bebes El fin de semana. Viendo estos plazos interminables, es fácil caer en el nihilismo y preguntarse si las vacaciones no sirven para nada. Pero la respuesta es un contundente no, puesto que descansar es vital. Sin embargo, los estudios nos demuestran que un cuadro clínico grave de agotamiento no se revierte solo con unos días libres.
Lo que si sabemos es que irse a la playa no es suficiente si la reincorporación es demasiado rápida y los mismos estresores están en el mismo sitio que antes de irse de vacaciones. Entre estos estresores tenemos, por ejemplo, la sobrecarga laboral inasumible o la ausencia total de cambios en las condiciones de trabajo.
La verdadera solución. Si la terapia y el descanso no bastan por sí solos, ¿qué funciona para recuperar a un trabajador quemado? Aquí la ciencia apunta a que lo verdaderamente importante es hacer intervenciones específicamente en el entorno laboral para eliminar esos posibles estresores que desencadenan la situación de estrés o burnout.
Imágenes | Yan Krukau
En Xataka | El estrés fue diseñado por la evolución para salvarte la vida. El estrés crónico moderno te la está quitando
- La noticia Pensamos que el 'burnout' se soluciona con unas buenas vacaciones. La ciencia nos advierte que sus secuelas pueden durar años fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



