Vaya por delante algo: soy la antítesis de una creadora de contenido. Apenas subo cosas a mis redes y cuando lo hago, lo que comparto son cosas como una croqueta que se me ha quemado, un vídeo de mis perras donde la mitad de las veces se escapan del plano o una foto de la playa de Benidorm. Soy como mi tía Marisa o tu tío Antonio, vamos.
Así que cuando vi por primera vez el resultado de una noche loca entre un móvil y un gimbal pensé: eso no es para mí. Menos de medio año después, resulta que ese prototipo es una realidad: el Robot Phone ya se puede comprar (de momento, solo en China) y me he cruzado medio mundo para probarlo.
Spoiler: resulta que estaba equivocada. El rato que ha estado entre mis manos lo he disfrutado muchísimo y me han venido a la cabeza situaciones en las que me vendría de perlas.
Ficha técnica del Honor Robot Phone
Honor Robot Phone
PANTALLA
Panel OLED de 6,31 pulgadas
Resolución de 2.640 x 1.216 píxeles
Refresco LTPO de 1 a 120 Hz
Brillo pico de 6.800 nits
PWM de 4.320 Hz
Capa antirreflejos
DIMENSIONES Y PESO
151,4 x 72,8 x 9,5 con gimbal replegado
PROCESADOR
Snapdragon 8 Elite Gen 5
Honor H1
RAM
12 o 16 GB
ALMACENAMIENTO
512 GB
1 TB
CÁMARA FRONTAL
50 mpx f/2.0
CÁMARAs TRASERAs
Cámara 'robot' de 200 Mpx f/1,6, OIS
Telefoto de 200 Mpx, 2,7x, f/2,6, OIS
Gran angular de 50 Mpx f/2,0
BATERÍA
7.060 mAh
Carga de 120 W
Carga inalámbrica de 50 W
SISTEMA OPERATIVO
MagicOS 10
Android 16
CONECTIVIDAD
Bluetooth
Wi-Fi
NFC
PRECIO
desde 9.999 yuanes
(A priori), un sublime ejercicio de ingeniería
Cuando lo vi de lejos me recordó al DJI Osmo pocket, pero cuando lo tuve en la mano plegado por primera mi pregunta fue "¿pero dónde y cómo cabe todo eso?". Y es que Honor ha hecho un trabajo magnífico a la hora de compactar el dispositivo para que en mano te parezca un móvil "gordito" más, de esos de última generación que implementan una batería tremenda tipo el Realme GT 7T (de hecho, este Honor también la tiene).
También de esos que tienen un módulo de cámaras en una protuberancia como... como casi cualquiera: de los clásicos circulares made in China a la franja del Pixel o el rectángulo del iPhone. En su zona más gruesa tiene 9,5 mm y pesa 248 gramos y obviamente no es un dispositivo ligero ni tampoco es un Air, ¡pero es que esconde un gimbal dentro! Cuando está plegado en mano se siente robusto y aunque ese módulo que sobresale está ahí y lo deja ligeramente inclinado al apoyarlo, es moderadamente manejable.
En definitiva: no desentona con el resto de móviles. Su acabado mate con esquinas redondeadas refuerzan esa sensación de robustez. Y entonces sacas el gimbal: es tocar un botón sobre la pantalla, aparece una animación en esta, se abre una tapa en el módulo trasero y se obra la magia: tenemos una lente con un brazo que en diseño y dimensiones recuerda muchísimo al DJI que mencionaba más arriba. Todo es cuestión de un par de segundos, fluido y sin ruidos raros.
La experiencia de pliegue y despliegue ha sido fantástica durante esos minutos de prueba. Obviamente supone añadir complejidad a un dispositivo, articulaciones más susceptibles a polvo y golpes, una cámara más expuesta también... y aunque ya hemos visto en los laboratorios de Honor y en varias ocasiones los tests a los que se someten los móviles, la realidad es esa: los móviles plegables son candidatos más probables a problemas en pantalla y los que tienen partes móviles, a que estas sufran un percance. El tiempo lo dirá.
Algo que nadie pidió pero que viene de cine
Decir que un gimbal es un producto de nicho es mucho decir, pero tampoco es un palo selfie que hace unos años acabó teniendo todo hijo de vecino para salir (más o menos) bien en fotos de cerca. Por otro lado, en la actualidad cualquier móvil viene con algún tipo de estabilizador, aunque hay diferencias abismales entre uno y otro. Y si pruebas un gimbal decente descubres que juega en otra liga.
Sin ir más lejos, hace unos años me compré un gimbal para combinar con iPhone para esos viajes de trabajo donde toca grabar en movimiento. Las dos veces que lo usé antes de que se fuera a un cajón a criar polvo pude observar qué maravillas hacía, y eso que era un DJI básico. ¿El motivo? Tampoco hago tantos viajes de trabajo y al final es estar pendiente de un cacharro más. Por eso, si puedo me llevo solo el iPhone y me ahorro la cámara. Simplicidad al poder: no quiero más trastos (luego va y se compra el enésimo pequeño electrodoméstico para la cocina).
Pero la estabilización es solo la punta del iceberg, porque lo verdaderamente diferencial de este gimbal - cámara son las opciones que aparecen dentro de la ya de por sí completísima app de cámara, como por ejemplo el bloqueo o el seguimiento. Y entonces te das cuenta de lo que te estás perdiendo y lo bien que te viene.
¿Te acuerdas de ese vídeo de mis perras en las que salen del plano? Pues con ese modo de seguimiento podría grabarlas haciendo sus travesuras sin que se escapen de mi cámara. O cuando de vez en cuando nos da por grabarnos un partido de pádel para corregir fallos pero la cámara fija no te ve cuando vas a la esquina. O cuando me voy de viaje de trabajo, llego a un sitio preciosísimo y quiero hacerme una foto o un vídeo para compartir y queda movidísimo. O cuando salen los gigantes, kilikis y zaldikos en San Fermín y mi favorito desaparece del campo de visión.
Sin ser yo creadora de contenido, en apenas unos minutos me han venido a la cabeza escenarios de uso donde sacarle partido y mejorar mi experiencia de uso. Además, es sencillísimo (lo he aprendido a usar hasta con una interfaz en chino, es tocar dos iconos). Sin un gimbal te apañas, pero la conveniencia de tenerlo integrado es otra historia que se traduce en hacer mejores vídeos en esas situaciones concretas. No es siempre, pero sí más veces de lo que parece.
No he hecho suficientes fotos ni vídeos en diferentes situaciones, pero sobre el papel cabe esperar resultados propios de su rango, porque este es un móvil de gama alta con todas las letras: por hardware, por carga rápida, por pantalla y también por las especificaciones de su cámara. No obstante, habrá que esperar para un análisis más a fondo (el análisis de Xataka) y también para que llegue a nuestros mercados. De momento, al cambio cuesta unos 1.283 euros.
En Xataka | El Honor Robot Phone no es un móvil para masas: es una declaración de intenciones
Portada | Xataka
- La noticia He probado el Robot Phone de Honor. No sabía que le sacaría tanto partido hasta que lo tuve en mano fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .



