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El pueblo que España sepultó bajo su propia mina: nació en el siglo XVIII y allí se jugó el primer partido de fútbol

El pueblo que España sepultó bajo su propia mina: nació en el siglo XVIII y allí se jugó el primer partido de fútbol

El pueblo que España sepultó bajo su propia mina: nació en el siglo XVIII y allí se jugó el primer partido de fútbol

Fernando Durán guarda la única llave de un edificio gigantesco y vacío en Huelva. Dentro, una maqueta reconstruye casa por casa el pueblo donde nació, hoy sepultado bajo toneladas de residuo minero. Durán, 42 años después, es uno de los dos o tres supervivientes que aún pueden contar cómo era vivir allí antes de que la mina se lo tragara entero.

Fue la Corona. La explotación moderna arranca en 1725, cuando la corona rehabilita la mina de la mano del ingeniero sueco Liebert Wolters. Por entonces reinaba Felipe V, y fue la administración real la que decidió reactivar unas minas que llevaban siglos paradas desde el fin de la explotación romana. En el derecho minero español de la época, el subsuelo era regalía de la Corona (el "quinto real"): nadie explotaba metales sin concesión estatal, así que Riotinto abrió de nuevo porque la Hacienda Real encargó el proyecto y contrató al ingeniero sueco Liebert Wolters para dirigirlo.

La mina siguió siendo del Estado —con arriendos a particulares como el Marqués de Remisa a mitad del XIX— hasta que en 1873 se vendió a capital británico y nació la Rio Tinto Company Limited. Y con los ingenieros llegaron sus costumbres: cricket, golf, lawn-tenis y un juego de balón que en España aún no tenía nombre propio.

A la derecha, William Alexander Mackay, “el más modesto y el más entusiasta hijo adoptivo de la Gloriosa Onuba”. A la derecha, William Alexander Mackay, “el más modesto y el más entusiasta hijo adoptivo de la Gloriosa Onuba”.

El primer gol. El 16 de agosto de 1873, coincidiendo con las fiestas de San Roque, se disputó en la localidad un partido que la Federación Española sitúa como el primero jugado en suelo español. El médico escocés que impulsó el Recreativo, William Alexander Mackay, llegó a Huelva en 1883 llamado por su hermano mayor, médico también en Riotinto. Los cinco hijos de Mackay murieron por una enfermedad hereditaria de su esposa. Se quedó solo. 

Y él fue quien organizó los primeros partidos como terapia para sus pacientes mineros, antes de fundarlo con el gerente de la gasística local, Charles Adam. A los onubenses de la época les chocó ver ingleses corriendo en pantalón corto tras un balón —hubo madres que apartaban a sus hijos de la zona—, hasta que los propios mineros españoles empezaron a pedir jugar. En 1878 nacería el Riotinto English Club, germen del Rio Tinto FC y, en 1889, el Recreativo de Huelva, decano oficial del fútbol nacional.

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Bella Vista. Junto al pueblo minero creció el barrio inglés, de casas victorianas, mientras en la aldea anexa de La Naya se levantó incluso una iglesia evangélica y un sistema propio para convertir los residuos fecales en abono. En Bella Vista, construido hacia 1881, se conserva todavía la primera mesa de billar de Andalucía, y allí se practicaron también el lawn-tennis y los citados cricket y golf. Y aunque Inglaterra lleva jugando fútbol reglado desde 1863 (Mortlake), tampoco tardaron en exportar el juego.

Vigo no está de acuerdo. Ya lo contamos. El historiador gallego José Ramón Cabanelas encontró en la hemeroteca de un periódico gallego fundado en 1853 una crónica de 1876 que ironizaba sobre los empleados del Cable Inglés: "pescan, cazan, fuman, pintan y juegan a la pelota según su uso y manera." Esos técnicos del telégrafo transatlántico, instalados en Vigo desde mayo de 1873, jugaban en el Malecón con marineros de paso, según su hipótesis, antes incluso de que los mineros de Huelva fundaran club alguno. 

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Otro aspirante. Ni Riotinto ni Vigo agotan la lista: en Vilagarcía de Arousa, el pueblo que luchaba contra los vikingos, un coleccionista local situó el origen en una crónica de 1873 que menciona a marineros del buque Go-Go jugando con un balón al llegar a la villa gallega. El historiador Bernardo Salazar zanjó la disputa con una idea que sirve para las tres teorías: que no exista registro escrito no prueba que el juego no se jugara antes en otro sitio.

Guerra de tuits. La disputa sigue viva. En 2023, cuando un vídeo viral reivindicó a Vigo como cuna del fútbol español, la cuenta oficial del Recreativo respondió sin matices: "CUNA DEL FÚTBOL EN ESPAÑA." El historiador Alejandro Quiroga concede el hallazgo gallego, pero recuerda que solo Riotinto derivó en un club estable. En Vigo el rastro se pierde hasta el Fortuna de 1905.

Nunca hubo río. Río Tinto, el pueblo, no el cauce que le da nombre, desapareció entre 1984 y 1986 bajo los estériles (piedra sin cobre ni plata) de una mina explotada desde la Edad del Bronce. De hecho, lo sabemos por unas sandalias. Antes de tragarse el pueblo entero, la mina llevaba un siglo comiéndose sus alrededores, aldea por aldea. Llegó a superar los 10.000 habitantes en pleno apogeo británico y los hogares contaban con electricidad y bañeras cuando ambas cosas eran un lujo en la España rural. Sus vecinos se trasladaron poco a poco a la localidad vecina, hoy Minas de Riotinto (en Huelva, Andalucía), que sigue viviendo del cobre y hoy apenas cuenta con 3.698 habitantes.

riotinto

Los tiros de 1888. De Riotinto también conviene recordar otro hito: el 4 de febrero de ese año, el Ejército disparó contra mineros y familias que protestaban por los humos tóxicos de las teleras a cielo abierto, en lo que se considera la primera protesta ecologista de España. La compañía reconoció 45 muertos; la tradición popular local eleva la cifra a más de 300. Años antes de la masacre, en 1873, la I República española vendió por 93 millones de pesetas no solo los derechos mineros sino también “el suelo y el espacio aéreo”, tras una subasta donde nadie pujó.

Como fuera, la mina sigue activa. En el primer trimestre de 2026 produjo 9.939 toneladas de cobre, según Atalaya Mining. Y el parque ferroviario se puede visitar al completo, incluso a través de un tour que dura seis horas y por 26 euros te permite acceder al museo minero a la antigua casa 21, pasear por el ferrocarril minero, entrar a la mina Peña de Hierro y Corta Atalaya.

A NASA le gusta esto. Entretanto, la NASA sigue probando en el paraje, por su parecido químico con Marte, vehículos como el Curiosity antes de enviarlos al planeta rojo. El verdadero Tinto, que nace en la Sierra del Padre Caro y desemboca en la ría de Huelva, debe su nombre al color de su agua, de alta acidez debido a un pH muy bajo y la gran concentración de metales como hierro y cobre. Un rincón con mucha historia que trasciende el tiempo y el espacio, desde luego.

Imágenes | Flickr (1, 2 y 3)

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