Cuando hace unos meses compré mi piso, una de las primeras ideas que me vino a la cabeza fue mover la lavadora al patio para ganar espacio, concentrar el lavado y tendido de la ropa en un único punto fuera de casa y ya que estamos, evitarme el ruido. Tener que tirar la toma de agua hasta allí y pedir permiso a la comunidad fue suficiente para disuadirme.
No obstante, sigue siendo una idea que ronda mi mente a medio plazo por las ventajas que conlleva si la haces bien. Si no, puedes acabar pagando hasta 3.000 euros en infracciones y otros costes asociados.
El riesgo de tener una lavadora en el balcón. Vaya por delante algo: poner una lavadora en el balcón, terraza o patio no es un riesgo ni tiene por qué ser un problema. Pero hay dos factores potencialmente peligrosos: el ruido o la vibración del electrodoméstico y cómo está instalado.
Porque no es lo mismo conectar una lavadora en un balcón de uso privativo que tiene una toma ya existente que ocupar un patio común, modificar una bajante o fijar las tuberías a la fachada. Y para muestra, un botón: cuando unos propietarios convirtieron un patio comunitario en su lavadero personal y la justicia les obligó a retirar los elementos que habían dejado allí y devolver el patio a su estado inicial.
Por qué te pueden multar. La base legal del ruido es doble: estatal y municipal. La Ley 37/2003 del Ruido define la contaminación acústica incluyendo ruido y vibraciones y el Real Decreto 1367/2007 que la desarrolla también aplica los objetivos de calidad acústica de las viviendas también a las vibraciones. A partir de aquí, cada ayuntamiento fija sus propios límites y horarios. Un ejemplo: la Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica de Madrid de 2011 prevé multas de hasta 3.000 euros para infracciones muy graves si superas en más de 7 dBA los límites nocturnos o en más de 10 dBA los diurnos o vespertinos.
En cuanto a la instalación, el artículo 7.1 de Ley de Propiedad Horizontal establece que el "propietario de cada piso o local podrá modificar los elementos arquitectónicos, instalaciones o servicios de aquél cuando no menoscabe o altere la seguridad del edificio, su estructura general, su configuración o estado exteriores, o perjudique los derechos de otro propietario, debiendo dar cuenta de tales obras previamente a quien represente a la comunidad."
En Xataka Comunidades y vecinos llevan toda la vida preguntándose si se pueden aparcar bicis en los pasillos. La ley deja pocas dudas Quién puede actuar en tu contra. La comunidad y el ayuntamiento, dos vías distintas y no excluyentes. El artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal estipula que la presidencia de la comunidad, a iniciativa propia o de cualquiera de los propietarios u ocupantes, requerirá a quien realice las actividades prohibidas por este apartado la inmediata cesación de las mismas, bajo apercibimiento de iniciar las acciones judiciales procedentes. En ese caso, el juez puede obligarte a que desmontes la instalación, pagues la reparación y las costas del juicio. Y reserva uno de los mecanismos más severos: privar del uso de la vivienda hasta tres años, en función de la gravedad de la infracción y de los perjuicios ocasionados a la comunidad.
El ayuntamiento por su parte actúa por la vía administrativa con un procedimiento reglado: la Ley 39/2015 exige que todo procedimiento sancionador se inicie de oficio y que el acuerdo de iniciación se notifique a la persona afectada, identificando los hechos, su posible calificación, la sanción que podría corresponder y el derecho a formular alegaciones, con un trámite de audiencia de entre diez y quince días para alegar y presentar documentos (artículo 82). Que un vecino te denuncie no hace que te multen automáticamente: antes son necesarias una medición del ruido, apertura de expediente y tienes oportunidad de defenderte antes de que la sanción sea firme.
Cómo hacer las cosas bien. Antes de instalar nada, revisa los estatutos de la comunidad y comprueba si ya existe toma de agua y desagüe. Si la hay, basta con comunicarlo a la presidencia o el administrador. Si no la hay, tendrás que pedir autorización expresa de la junta para conectar a la bajante comunitaria. Es un permiso, no un aviso. Para evitar disgustos, deja la instalación en manos de un profesional cualificado, minimizando el riesgo de filtraciones.
Después, controla el ruido: consulta la ordenanza de tu ayuntamiento (los límites y horarios varían mucho entre municipios) e instala la lavadora sobre una base antivibración para reducir el ruido transmitido. Guarda pruebas de todos los pasos que sigas, desde la comunicación a la comunidad hasta la factura del instalador, porque en caso de problemas o quejas esta documentación te protege ante una inspección.
Qué hacer si te toca a ti. Si recibes una amonestación, lo primero es identificar el origen: ¿es un problema de ruido con el ayuntamiento o un conflicto de instalación con la comunidad? Prepara las pruebas que puedas aportar y ojo porque la ficha técnica de la lavadora no sirve de mucho: que una lavadora emita 70 dB centrifugando no es un dato relevante por sí solo, depende de la hora y del municipio. Si el problema es de ruido, el ayuntamiento realizará una inspección; si llega una notificación de expediente sancionador, cíñete al plazo indicado y aporta documentación y alegaciones dentro de ese trámite.
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- La noticia Tener una lavadora en el balcón te puede salir muy caro: hasta 3.000 euros de multa según el ruido y la instalación fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .



