Durante años, hemos asociado los centros de datos eficientes con salas frías, pasillos de aire helado y máquinas rugiendo para mantener los servidores bajo control. La expansión de la inteligencia artificial está obligando a revisar esa imagen. La próxima generación de infraestructura no solo tiene que alojar chips más potentes, también debe mantenerlos funcionando sin que el consumo energético crezca al mismo ritmo. En ese escenario, NVIDIA apuesta por una solución contraintuitiva: usar un refrigerante a 45°C, una temperatura más alta que la de muchos jacuzzis.
El motivo de este cambio está en la escala que está alcanzando la inteligencia artificial. Los centros de datos necesitan ejecutar cada vez más operaciones y concentrar más capacidad de cálculo en menos espacio, lo que aumenta tanto la demanda eléctrica como la cantidad de calor que deben gestionar sus sistemas. La compañía liderada por Jensen Huang explica que la eficiencia energética no consiste únicamente en consumir menos energía, sino en completar más trabajo computacional por cada kilovatio hora utilizado. Esa métrica se ha convertido en uno de los grandes retos de la infraestructura digital.
La respuesta técnica llega con Rubin, la generación de infraestructura de IA que, según NVIDIA, es la primera en alcanzar una refrigeración líquida del 100%. Esto significa que no solo se enfrían con líquido los aceleradores o las CPU, sino todos los chips y componentes de red del sistema, dentro de un circuito cerrado. En esa arquitectura desaparecen los ventiladores y el aire deja de ser el elemento que mantiene estable la máquina. El calor se captura mucho más cerca de donde se genera: en la propia superficie de los componentes.
NVIDIA apuesta por refrigerar sus chips con líquido a 45°CAquí aparece la parte más curiosa del planteamiento: un líquido más caliente puede ayudar a gastar menos energía. El motivo es que, si el circuito trabaja a 45°C, el sistema no necesita enfriar tanto el refrigerante antes de devolverlo al servidor. NVIDIA explica que así el calor puede transferirse a circuitos exteriores y disiparse con refrigeradores secos, una especie de grandes radiadores, reduciendo la dependencia de la refrigeración mecánica. En una instalación a gran escala, ese margen puede traducirse en menos electricidad dedicada únicamente a sacar calor del edificio.
Así fluye el refrigerante en una fábrica de IA: desde la unidad de distribución hasta los servidores La eficiencia no se mide solo en electricidad. Una de las promesas más importantes del circuito cerrado es reducir el agua que se utiliza para mantener operativa la instalación, porque el líquido no se consume en cada ciclo, sino que vuelve al sistema. Según NVIDIA, los diseños basados en refrigeradores secos pueden acercar ese consumo a cero en ubicaciones adecuadas, frente a sistemas tradicionales con torres de refrigeración que pueden requerir unos 9,8 millones de litros de agua por megavatio y año. A eso se suma otro efecto menos visible: sin ventiladores ni pasillos de aire frío, el centro de datos empieza a ser una máquina físicamente distinta.
Las tuberías aéreas llevan el refrigerante hacia los servidores, uno de los cambios visibles cuando el aire deja de ser el protagonista Para que ese modelo funcione, no basta con cambiar el sistema de refrigeración del edificio: también hay que rediseñar el servidor por dentro. La compañía explica que los equipos líquidos anteriores eran híbridos, con GPU y CPU refrigeradas mediante placas frías, pero con otros componentes todavía dependientes del aire. En Rubin, su equipo de ingeniería térmica rehizo el recorrido del líquido para llevarlo a más elementos de la placa con una arquitectura más limpia, basada en una única entrada y salida. El resultado visible son frontales limpios y sellados, allí donde los servidores refrigerados por aire suelen tener rejillas, y racks capaces de concentrar más cálculo en menos espacio.
La geografía sigue siendo una parte del cálculo. Un circuito capaz de trabajar a 45°C amplía el margen para expulsar calor al exterior, pero no convierte todos los centros de datos en instalaciones idénticas. NVIDIA reconoce que el clima marca diferencias: no es lo mismo diseñar una planta en una zona fría que hacerlo en Phoenix, Arizona, donde las temperaturas exteriores pueden obligar a activar sistemas mecánicos de refrigeración. La promesa, por tanto, no es eliminar siempre esos equipos, sino reducir mucho más el tiempo en que hacen falta.
En Xataka Pocos días después del "shock" de Kimi K3, Alibaba ha lanzado Qwen 3.8: es la señal de que EEUU tiene un problema Entonces, si la IA va a necesitar cada vez más cálculo, la industria tiene que encontrar maneras de enfriar sus máquinas sin convertir la refrigeración en un problema aún mayor. NVIDIA propone capturar el calor donde nace, moverlo por un circuito líquido y elevar la temperatura de trabajo para reducir el esfuerzo del sistema. La solución, al menos en este enfoque, no pasa por perseguir más frío, sino por dejar de pelearse con el calor como antes.
Imágenes | NVIDIA
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- La noticia NVIDIA ha encontrado una forma de contener el consumo de los centros de datos de IA: líquido más caliente que un jacuzzi fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .



