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Los ordenadores tardaron 15 años en mejorar la productividad de las empresas. La IA puede tardar más por un motivo: el sabotaje

Los ordenadores tardaron 15 años en mejorar la productividad de las empresas. La IA puede tardar más por un motivo: el sabotaje

Los ordenadores tardaron 15 años en mejorar la productividad de las empresas. La IA puede tardar más por un motivo: el sabotaje

No paramos de escuchar que la IA va a sustituir a los empleados en sus puestos de trabajo y que eso supondrá un apocalipsis en el mercado laboral. Si bien es cierto que se avecina un cambio de paradigma, incluso las voces más agoreras han atenuado su discurso aminorando el impacto real sobre el empleo.

Hace cuatro décadas pasó algo parecido con el ordenador personal. Las oficinas se llenaron de ordenadores que hacían el trabajo de varios contables, pero los balances de las empresas no notaron sus beneficios nada durante años. Tal y como recoge Fortune, una economista de Goldman Sachs acaba de repasar esa historia con lupa y su conclusión es que la IA podría tardar incluso más que los ordenadores en comenzar a demostrar sus beneficios.

La curva en J de los PC. Elsie Peng, economista de Goldman Sachs, ha analizado qué pasó tras la llegada del PC en 1981. Los datos apuntan a que en los primeros de implantación de los ordenadores de cuatro años la productividad cayó un poco. Luego, esa productividad se estancó otros cuatro. Solo al octavo año se comenzaron a notar los primeros indicios de crecimiento en la productividad atribuible al uso de esas nuevas tecnologías. Su pico llegó doce años después de su lanzamiento.

A la tendencia que registró la implementación de los ordenadores en las empresas se la conoce como curva en J y, antes que los ordenadores, ya la vivieron otras tecnologías disruptivas del mercado laboral, como la máquina de vapor y la llegada de la electricidad. Si la IA es "el nuevo PC", esa curva situaría los primeros indicios de impacto en torno a 2030, y su pico de rendimiento no llegaría hasta 2034.

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No es la IA es el teletrabajo. Desde Goldman Sachs admiten que gran parte del impacto de la IA actual todavía no es apreciable en las cifras oficiales. Esto sucede pese a las ingentes cifras de inversión que están haciendo las empresas en sistemas de IA. En los ochenta con los PC sucedió exactamente lo mismo: los chips y el hardware eran caros y las aplicaciones que aportaban un valor real, como internet, tardaron años en tener una masa crítica de usuarios lo suficientemente grande como para tener un impacto en la productividad real.

De hecho, según las investigaciones realizadas por el experto de Stanford, Nick Bloom, el reciente incremento de la productividad que se ha registrado no respondería a la llegada de la IA, sino a la implementación masiva del teletrabajo tras la pandemia de Covid-19.

Bill Gates: "A medida que la IA asuma más trabajos, podrás jubilarte antes y trabajar semanas laborales más cortas"

No se invierte en tecnología, se invierte en procesos. Según los datos que recoge Fortune del informe de Goldman Satch, por cada dólar gastado en hardware en los 90 por las empresas, fue necesario otro dólar con setenta centavos en algo que no siempre se tiene en cuentea: rediseñar cómo trabajaba la gente. Es decir, no bastó con llenar las mesas de las oficinas con ordenadores, sino que hubo que rediseñar todos los procesos y formar a las plantillas para hacer que la tecnología tuviera un impacto visible.

Ese gasto en reorganizar no despegó hasta una década tras la llegada del PC a los despachos. Ganaron las empresas que cambiaron su forma de trabajar, no las que compraron antes el hardware. La inversión en centros de datos para IA crece más rápido que entonces. Pero el gasto en reorganizar el trabajo con la IA va más lento que en los noventa con los PC. Una encuesta del Banco de la Reserva Federal de Atlanta estimaba en unos 280.000 millones de dólares en gasto intangible ligado a IA en 2026.

Cuando el empleado dice que no. Sin embargo, la analista de Goldman Satch destaca una gran diferencia entre el escenario de implantación de los ordenadores y el de la IA: los ordenadores no tenían a los trabajadores en contra. Ese escenario puede retrasar todavía ese pico de productividad esperado para 2034.

La reorganización del trabajo no se hace por sí sola, sino que depende de los empleados. Si buena parte de la plantilla se resiste, la implantación se complica. Un estudio de Writer y Workplace Intelligence a 2.400 trabajadores descubrió que el 29% de los empleados sabotea de algún modo la estrategia de IA de su empresa. Entre los jóvenes, la cifra sube al 44%. Otra encuesta de WalkMe apunta en la misma dirección. El 54% de los trabajadores evitaron conscientemente el uso de herramientas de IA al menos una vez en los últimos 30 días. Prefirieron hacer el trabajo por sí mismos.

Investigadores de Harvard le han puesto nombre. Lo llaman tecnología autodisruptiva. Los empleados no rechazan la IA porque falle, sino porque siente que amenaza su empleo. El estudio reveló que al menos el 30% de los proyectos de IA generativa acabarán abandonados por este rechazo de los empleados.

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Imagen | Unsplash (Flipsnack)

- La noticia Los ordenadores tardaron 15 años en mejorar la productividad de las empresas. La IA puede tardar más por un motivo: el sabotaje fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .

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