Agentes, agentes y más agentes. Estos sistemas de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas con cierto grado de autonomía están apareciendo en servicios, aplicaciones y herramientas que utilizamos cada día. Y ahora también están entrando en cuentas bancarias. Algunos clientes ya les están permitiendo acceder para que actúen en su nombre, justo cuando todavía estamos aprendiendo hasta dónde pueden llegar, cómo interpretan nuestras instrucciones y qué ocurre cuando se equivocan. Para las entidades estadounidenses, esa combinación ha empezado a convertirse en un problema difícil de ignorar.
La puerta la abre el cliente. Aquí no estamos hablando, al menos principalmente, de bots que irrumpen en una cuenta bancaria tras vulnerar los sistemas de una entidad. Axios describe sobre todo otro escenario: usuarios que permiten a un agente acceder con sus credenciales para que opere por ellos. El matiz es importante porque una cosa es contar con el permiso del titular y otra muy distinta cumplir las reglas de acceso de su banco. JPMorgan ya ha explicado que bloquea, cuando puede, servicios que funcionan mediante este tipo de intercambio de credenciales, una práctica que considera insegura.
El problema empieza después. Tener acceso no significa únicamente poder consultar un saldo. Según Axios, los ejecutivos bancarios temen especialmente qué puede ocurrir cuando un agente cuenta también con autoridad para realizar compras o mover fondos, porque entonces una instrucción mal interpretada puede convertirse en una acción financiera real. Y hay una segunda inquietud: las fuentes consultadas aseguran que algunas entidades han observado agentes contactando con centros de atención o realizando acciones que parecen independientes de las instrucciones del usuario. La palabra importante es "parecen": todavía no sabemos si esos sistemas actuaron realmente por su cuenta.
Distinguir humanos ya no basta. Unos datos de acceso válidos ya no bastan para resolver una cuestión mucho más compleja: quién está actuando realmente detrás de ellos. Los agentes complican todavía más esa ecuación. Varias fuentes bancarias consultadas para la investigación explicaron que sus sistemas no siempre pueden distinguir la actividad de una persona de la ejecutada por una herramienta de IA, ni determinar con certeza si esta última está siguiendo una orden legítima del titular. Eso obliga al sector a enfrentarse a una pregunta nueva: no solo quién tiene acceso, sino quién está tomando realmente cada decisión.
Prepararse para el día después. La preocupación ha llegado al punto de que varias entidades ya trabajan no solo para restringir estos accesos, sino también para responder si algo sale mal. Las fuentes de la investigación hablan de los "peores escenarios" y de planes para el "día después", pensados para asegurar o restaurar rápidamente el acceso de un cliente a su cuenta. Según Axios, Morgan Stanley ha empezado a bloquear agentes de terceros, mientras que JPMorgan, Bank of America y Citi también están imponiendo restricciones.Wells Fargo, por su parte, ya ha incorporado los agentes de IA a las condiciones que entrarán en vigor el 24 de noviembre: contempla expresamente acciones no deseadas, errores en la interpretación de instrucciones y casos en los que un agente exceda la autoridad concedida por el cliente.
En Xataka Lo que ha sucedido con PHP nos avisa: tenemos un problema grave con el software antiguo que sostiene internet Los atacantes también tienen agentes. Mientras los bancos intentan gestionar las herramientas que sus propios clientes dejan entrar, existe otro problema completamente diferente. Una investigación publicada por The Information revela que CyberCartel recurrió a varios agentes de IA para automatizar operaciones contra más de 400 objetivos financieros latinoamericanos. Straiker, la firma que reconstruyó su infraestructura, encontró modelos de Claude coordinando tareas y agentes basados en Grok participando en la recopilación de información. Aquí no hay clientes concediendo permisos: hablamos directamente de una operación ofensiva organizada por ciberdelincuentes.
Los agentes no van a desaparecer. El propio sector asume que los clientes querrán seguir utilizando estas herramientas, así que el debate no parece encaminado a expulsarlas por completo de la banca. Muchas entidades ya permiten o avanzan hacia accesos de solo lectura, una fórmula que deja consultar información sin conceder capacidad para actuar sobre ella. La cuestión será decidir hasta dónde queremos delegar. Porque cuanto más poder demos a estos sistemas, más importante será saber qué pueden hacer, cómo comprobar que siguen nuestras instrucciones y quién responde cuando el resultado no es el que esperábamos.
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- La noticia Los agentes de IA ya se mueven por cuentas bancarias y algunas entidades de EEUU se preparan para lo peor fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .



