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He probado un carrito de bebés de gama alta que se mece solo. Y lo caro deja de parecerlo cuando miras su competencia

He probado un carrito de bebés de gama alta que se mece solo. Y lo caro deja de parecerlo cuando miras su competencia

He probado un carrito de bebés de gama alta que se mece solo. Y lo caro deja de parecerlo cuando miras su competencia

De los creadores de "me he pinchado un glucómetro sin ser diabético" o "he salido a la calle con un exoesqueleto", todoseaporelcurro, llega ahora "he tenido una hija para poder dar un paso más con este tipo de artículos". Quizás no haya sido exactamente así, pero lo cierto es que sí llevo ocho semanas empujando el Cybex e-Gazelle S, un carrito para bebés eléctrico. Se mece solo y te ayuda en las cuestas.

Lo he estado llevando desde que nació mi hija y siempre en modo individual: no he montado el segundo asiento ni el capazo en tándem que promociona este modelo, solo el capazo Gazelle S Cot que venía en el pack. Lo digo porque hay reviews ahí fuera que ponen en valor su comportamiento en doble, con dos críos y compra encima, y yo no puedo hablar de eso. Hablo de lo que he vivido: un carrito para una recién nacida en Valencia, sin cuestas imposibles ni épica por una crianza doble (padres de mellizos, tenéis todo mi reconocimiento). Y aun así ha dado para pensar bastante más de lo que esperaba.

Porque el e-Gazelle S es, antes que nada, un buen carrito. Y solo después, uno que se mece solo.

Primero el carro, luego el motor

Es fácil que la palabra "eléctrico" se coma al resto de la ficha técnica, y creo que eso sería un error. El e-Gazelle S es grande, cómodo y está construido con una solidez que se nota en la mano: chasis de aluminio, ruedas que absorben bien baches y aceras mal rebajadas, cesta inferior enorme más una cesta de la compra extraíble que pienso usar en cuanto mi xiqueta pueda pasar a la silla de paseo.

El chasis con la silla (no el capazo) pesa 14,7 kilos, casi dos más que el e-Gazelle "normal" (12,9 kg), algo pesado cuando toca subirlo al maletero del coche, cifras muy similares a las del carrito más similar de la competencia, el Bugaboo Donkey, del que luego hablaré más para compararlos. El plegado y desplegado es bastante sencillo una vez te acuerdas de todo lo que hay que tocar a la vez.

Cybex 15 Imagen: Xataka.

La maniobrabilidad en general es buena. Gira con soltura, se controla con una mano cuando hace falta la otra para lo que sea, y el capazo, con su capota XXL, es de los más logrados que he probado. Mi hija va cómoda ahí dentro, y eso, con ocho semanas de vida, es lo único que de verdad me importa. Aunque en realidad también me importa mi comodidad llevándolo: mido 1,90 m y no todos los carritos que probé hace unos meses parecían pensados para mi estatura. Algunos hacían trabajar a mis lumbares y me hacían caminar chepado. 

Tal vez fuese algo inocuo para dos minutos, pero desde luego resultaría infernal para un largo paseo. Este carro tiene un manillar ajustable que completamente desplegado llega a los 1,10 m de altura, en el tope superior de los modelos que valoré. Cómodo, estupendo, me deja caminar recto.

Cybex 41 Imagen: Xataka.

Pero hay un 'pero' que creo que no suele ser mencionado: las ruedas traseras, las grandes, sobresalen del ancho del chasis, como se puede apreciar en la imagen que hay sobre este párrafo. En espacios amplios no se nota nada. El problema aparece en las maniobras estrechas de la vida doméstica cotidiana: un giro entre el sofá y el mueble del salón, salir o entrar del ascensor, esquivar un quicio de puerta, etc.

Ahí, más de una vez, sobre todo en los primeros días, le he dado un castañazo sin querer a algo con esa rueda que asoma un poco más de lo que el ojo calcula. No es grave —no ha pasado nada—, pero es el tipo de fricción de uso diario que no he visto mencionada y que solo se descubre viviendo con el carrito, no probándolo un rato en tienda. Creo que es mi único 'pero' real a este carrito.

La mecedora, puesta a prueba

Aquí es donde el e-Gazelle S se diferencia de cualquier otro carrito que haya probado. Bloqueas las ruedas delanteras, frenas la trasera, enciendes el motor, mantienes pulsado el botón de mecido hasta elegir la intensidad (hay tres) y el carrito empieza a balancearse solo, adelante y atrás, como lo haría tu propia mano en la calle sujetando el manillar. Con menos gracilidad, eso sí.

Un matiz: al principio lo enciendes sin querer alguna que otra vez. Coger el manillar a una mano para maniobrar sin mirarlo demasiado hace fácil acabar tocando el botón sin querer. Aunque no ocurre nada, te acostumbras a evitar pulsar esa zona. Pero cuando el carrito cae en manos de un familiar que quiere llevarlo, nuevamente es fácil que le dé y te lo encuentres encendido. Es una cuestión menor, pero no está de más comentarlo. 

Cybex 5 Desde esos dos botones en el manillar se controla su parte eléctrica. Imagen: Xataka.

Las primeras semanas mi hija no terminaba de rendirse al invento. Le costaba, prefería el movimiento humano en general y sostenerla en brazos en particular. Pero en las últimas ha cambiado de opinión, y hay una tarde que recuerdo bien: estaba especialmente alterada en la terraza de una cafetería, sin motivo aparente, y probé la mecedora ya casi sin fe. Se calmó y se mantuvo así durante un buen rato, mucho más de lo que yo mismo esperaba.

De hecho, tenía la idea (sin comprobar, solo por intuición) de que la batería aguantaría unos 20 minutos de uso. Se mantuvo activa mucho más tiempo que eso. La autonomía llega a algo más de una hora continua en función del nivel de mecido.

Min2 Ezgif Com Optimize El mecido en su menor intensidad. Imagen: Xataka. Max Ezgif Com Optimize Y el mecido en su mayor intensidad. Imagen: Xataka.

Del asistente en cuestas y del freno de bajada no puedo hablar con la misma solvencia: mi entorno de pruebas ha sido más bien plano, y las cuestas, moderadas. Aquí puede servir mirar hacia el consenso de otras pruebas que sí viven en orografías más complejas. Wired le da un 8 sobre 10 y afirma que, elegido entre esto y un Uppababy Vista V2, se quedaría con el Cybex por la ayuda en pendientes. MadeForMums lo valora en 4,4 sobre 5 y destaca que la asistencia eléctrica "es un cambio radical para padres con problemas de movilidad o que simplemente les cuesta empujar un carrito tradicional cargado".

Baby Gizmo apunta un matiz técnico interesante: sin el asistente activado, el motor en las ruedas traseras genera algo de resistencia extra, así que rueda ligeramente peor que un carrito convencional cuando el sistema está apagado. Es el peaje lógico de llevar un motor a cuestas cuando no lo estás usando, claro.

La carga se hace con un conector de alimentación DC estándar (los típicos circulares) accediendo a un lateral de la batería retirando una pestaña. Esa batería, alargada y en la parte posterior del carro, entre las ruedas traseras, es extraíble para facilitar el proceso.

El juicio rápido (y por qué no me lo trago)

Un carrito que mece solo a un bebé es el tipo de novedad expuesta al juicio veloz. Y ese juicio llega desde dos frentes distintos.

  1. El primero es el nuestro, el de los propios padres, sobre todo primerizos, y ahí me incluyo: hay una resistencia interior a delegar en una máquina algo tan identitario como calmar a tu hija, aunque sea dando vaivenes al carro. No queremos ser esos padres que sustituyen su presencia por un botón.
  2. El segundo frente, más duro, es el de quienes no tienen hijos, o los tuvieron hace mucho, y juzgan desde fuera con menos matices: "un carrito que hace de niñera" es un titular fácil de escribir sin haber pasado una noche entera despierto por un cólico, o sin tener que hacer un biberón paseando desnudo por la casa, a una mano (porque la niña ocupa el otro brazo), entre llantos inconsolables y con la casa por recoger.
cybex Imagen: Xataka.

Pero la teoría se derrumba un poco cuando la vida real entra en juego. Mi mujer y yo hemos salido a cenar fuera con nuestra hija contadísimas veces desde que nació: se cuentan con una mano y sobran dedos. Y en una de esas pocas ocasiones, ella no nos dejó cenar tranquilos. No me quejo, no hay motivo: es una bebé y nos debemos a ella. Pero si en ese tipo de momento (raro, puntual, no sistemático) un carrito que se mece solo ayuda a calmarla unos minutos mientras terminamos el plato, bienvenidísimo sea.

La clave está en la frecuencia, no en la existencia de la herramienta. Es el mismo argumento que sostiene a las hamacas de bebé algo más mayores: ningún pediatra la recomienda como sustituto del regazo de un adulto durante horas, pero todos acaban admitiendo que veinte minutos para poder ducharte con algo de calma no le hacen daño a nadie. El e-Gazelle S no está pensado, ni yo lo uso, como anestésico diario para desentenderme de mi hija. Está ahí para el rato puntual en que de verdad hace falta, y en eso cumple de sobra.

Miradas, preguntas, y un precio que hay que poner en contexto

Hay un efecto colateral que no esperaba: el carrito llama la atención. Me ha pasado más de una vez que alguien se para a preguntar qué es eso que se mueve solo. No es un dato relevante para la review, pero sí retrata bien el terreno en el que se mueve el producto: todavía es raro verlo por la calle, y eso genera curiosidad.

El precio, en cambio, sí merece contexto. Mi configuración (e-Gazelle S más el capazo Gazelle S Cot) suma 1.340 euros sin descuentos ni promociones. Sin capazo, solo con la silla de paseo, cuesta 1.100 euros. Es mucho dinero para un carrito incluso en la vorágine en la que nos encontramos en 2026. Pero es justo mirarlo al lado de su competencia directa: un Bugaboo Dragonfly Plus 2 en 1 ronda los 1.100 euros, y el más comparable en filosofía y prestaciones (expansible a doble, cesta de la compra generosa, gama alta) es el Bugaboo Donkey 6, que cuesta 1.400 euros y no tiene ni un gramo de asistencia eléctrica.

Cybex Modos Aunque su motor eléctrico acapara la atención sobre este carro, otra de las "gracias" del Cybex e-Gazelle S es su versatilidad. Puedo acoger una silla de paseo, dos sillas de paseo o añadir una cesta que aumenta su de por sí gran espacio de almacenaje. Imagen: Cybex.

Puesto en esa balanza, el Cybex me parece razonable dentro de lo que es, sin duda, un segmento de precios altos. No es una compra que recomiende a cualquiera. Pero para quien le entre por los ojos (y entra por los ojos, lo que llama la atención en la calle lo confirma) y sobre todo para quien viva subiendo cuestas de forma habitual, el argumento económico se sostiene mejor de lo que el titular del precio sugiere a primera vista.

El veredicto

No voy a ponerle una cifra a esto. No es una review al uso de las que hacemos en Xataka. Es un tipo de producto distinto a lo habitual, y lo que puedo ofrecer con honestidad es esto: como carrito, funciona muy bien, con el único pero real de unas ruedas traseras que sobresalen más de lo que me gustaría para la vida en espacios estrechos. Y el mercado inmobiliario español es estrecho.

Como añadido eléctrico, la mecedora ha demostrado ya su valor en mi caso concreto, y el asistente de cuestas, que no he podido probar a fondo, cuenta con el respaldo consistente de quienes sí lo han hecho en terreno real.

Lo que tengo claro es la frontera que no pienso cruzar: usarlo para desentenderme de mi hija. Usarlo para el rato puntual en que de verdad hace falta un empujón, sea de motor o de paciencia, me parece exactamente lo que este carrito está diseñado para ofrecer. Y lo hace estupendamente.

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Imagen destacada | Xataka

Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de Cybex. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.

- La noticia He probado un carrito de bebés de gama alta que se mece solo. Y lo caro deja de parecerlo cuando miras su competencia fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .

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