Según los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la vivienda se mantiene como el principal problema de España para los ciudadanos. Que se lo digan a los casi 5.000 desahucios que llevamos en 2026, las casi 30.000 personas sin hogar o los miles acampados en las plazas de España aupando el ya acuñado “Decreto Maricarmen”, frente a fondos buitre y rentismo desequilibrado.
En este contexto, si te digo que puedes tener una casa de dos plantas por 20 euros al mes, sin fecha de caducidad y sin nadie que pueda venderla, ¿te lo crees? No es un anuncio de los años 90: es lo que Marinaleda (Sevilla) ultima ahora con 24 viviendas municipales que se alquilarán por entre 15 y 20 euros. Allí el mercado no está roto, lo que está es regulado.
Una casa que no se puede vender. Un apartamento de un dormitorio se ofrece en España por 984 euros de media, casi 50 veces más. El alquiler de Maricarmen, la madrileña de 87 años, pasó de 500 a 2.650 euros. Este martes PSOE y Sumar cerraron el pacto para aprobar un decreto de vivienda. Pero este caso recuerda que existen más vías.
La de Marinaleda actualmente es sencilla: entras en una casa y no la vendes. Ahora hay dos promociones, de 10 y 14 casas de una o dos plantas. El alcalde, Sergio Gómez (Con Andalucía), asegura que los inquilinos podrán quedarse sin límite de tiempo, no venderlas. La propiedad seguirá siendo del Ayuntamiento y, cuando una familia se marche, la casa volverá a ser social. Para pedirlas hay que llevar dos años empadronado y se estudia cada situación personal.
En Xataka Hay una brecha entre las comunidades de España que se ha duplicado desde la pandemia: la del precio de la vivienda Trabajar la casa en lugar de pagarla. Una empresa local (nunca una multinacional) levanta la obra y los futuros vecinos trabajan de peones: sus horas se descuentan del precio final. Como documentó elDiario, Pilar Prieto entró en su casa en 1993 con su marido y su hijo de cuatro años, sin haber tocado un ladrillo en su vida, y desde entonces paga menos de 20 euros al mes. Según el consistorio, más de 350 viviendas se han levantado así. El propio alcalde construyó la suya como peón y paga su alquiler al Ayuntamiento, como cualquier vecino.
El cabrero. José Domínguez, alias El Cabrero, fue un hombre que pasó de pastor en la sierra sevillana a convertirse en uno de los cantaores flamencos más ruidosos de la Transición. Cantaba de jornaleros, terratenientes, pobreza y libertad, y su compromiso con el movimiento libertario y las luchas del campo andaluz lo llevó a participar junto a los trabajadores de Marinaleda y a mantener una estrecha relación con el sindicalista Juan Manuel Sánchez Gordillo.
Y se transformó en tal símbolo de la ocupación y colectivización de tierras, cooperativas y trabajo comunitario, que nació un sistema de vivienda basado en su nombre. “El Cabrero” es un modelo de autoconstrucción financiado con fondos municipales, fondos del PER y trabajo voluntario de vecinos. Y ha permitido levantar cientos de viviendas públicas cuyo coste para los habitantes ronda eso, los 15 euros mensuales.
Casas indefinidas. Las 24 casas ya se estaban construyendo en octubre de 2024 y dependen de dinero autonómico. Según el alcalde, el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 asigna a Andalucía 718,2 millones estatales y 478,8 autonómicos, 1.197 en total. Andalucía ha recibido ya 136,8 millones de 2026, pero en Merinaleda la Junta no había abierto la convocatoria hasta ahora.
¿Y si te quieres quedar para siempre? El Sindicato de Inquilinas ha hecho de los contratos indefinidos su línea roja en el decreto Maricarmen. En Marinaleda lo tienen asumido desde hace décadas: Pilar paga una cuota que siempre puede afrontar. El borrador de Vivienda, en cambio, planteaba una prórroga de dos años y prohibir los desahucios solo hasta 2028.
Otras grietas. Como parte del colectivo, también conviene recordar la finca de El Humoso, el motor económico de Marinaleda. Los jornaleros lograron emancipar sus 1.200 hectáreas en 1991, tras años de conflicto, pero sigue pendiente de una solución firme sobre su futuro. Ya se tuvo que enfrentar a la amenaza del desalojo en plena crisis agraria, y aunque consiguió mantener la gestión pública, este pulmón económico no tiene la fuerza que tenía hace un lustro.
La aspiración de tener la casa en propiedad, algo que cada vez cuesta más a los jóvenes, choca de frente con la situación de Marinaleda, donde Pilar Prieto gestiona quedarse con la casa para dejársela a su hijo. A la vez, seguirán siendo inquilinos del Ayuntamiento. "No es un milagro, es gestión", resume el alcalde.
De gratis. Aquí, ni él ni ningún concejal cobran, ni siquiera por asistir a los plenos, y el Pleno votaría en contra de que una gran constructora levante casas. De hecho, las fuerzas policiales tampoco, porque no hay como tal. La vivienda está más cara que nunca y Marinaleda, en vez de apostar por el modelo de Madrid o Málaga, aboga por proteger a sus 2.562 vecinos (7 más que el año pasado) con un formato que requiere de compromiso colectivo. Cuando el suelo es público y el trabajo lo pone el vecino, la cuota deja de ser un problema y te permite vivir sin pensar en ello.
En Xataka | Qué es el "decreto Maricarmen" y por qué amenaza con convertir la vivienda en el motor de un nuevo 15-M
- La noticia Hay un lugar en España donde no hay crisis de vivienda: alquileres a 20 euros en Marinaleda fue publicada originalmente en Xataka por Isra Fdez .



