El himno español o Marcha Real es una rareza: no tiene letra oficial (aunque haya quien se lo haya intentado componer, de José María Pemán a Sabina o Marta Sánchez), lo que le da un aura solemne, pero impide la participación de las masas en ambientes festivos. Como cuando se gana un Mundial de Fútbol, salvo que la gente se vuelve en el socorrido "lo lo lo lo". Sin embargo, la hinchada necesitaba una letra para corear y celebrar a los campeones y la encontró dentro de un hito de la canción melódica de 1972 que no menciona el fútbol ni una sola vez.
Cuándo empezó. 'Un beso y una flor' de Nino Bravo ya sonó en los estadios de Estados Unidos y México a lo largo del torneo, y terminó coreada al unísono por jugadores y afición tras el pitido que puso punto final a la ídem. En el aeropuerto, horas después, la megafonía la hizo sonar mientras familiares de ambas selecciones compartían terminal de camino a casa. El verso que más circuló en redes fue el que abre el tema: "Al partir, un beso y una flor, un 'te quiero', una caricia y un adiós".
El original. La compusieron José Luis Armenteros y Pablo Herrero en 1972, con arreglos de Maryní Callejo, y fue número uno en Los 40 Principales ese mismo año, cuatro semanas seguidas. Su intérprete, Luis Manuel Ferri Llopis, más conocido como Nino Bravo, murió en un accidente de tráfico en 1973, con solo 28 años de edad. Este videoclip que rodó en Baleares para el Ministerio de Información y Turismo es el único material en color que se conserva de él.
Antes de esta canción, Nino Bravo ya había triunfado fuera de España: entre 1969 y 1970 grabó unas sesenta canciones y su voz caló especialmente en Venezuela, Argentina, México, Puerto Rico, Chile y Colombia, mercados donde compartía cartel con Raphael sin que el divo le eclipsara lo más mínimo. Que su repertorio (especialmente esta y 'Libre') siga vivo medio siglo después en las gradas y las calles es la constatación de cómo ha permeado en profundidad en la cultura popular española.
De qué habla realmente la letra. La lectura más extendida la vincula a la emigración económica del franquismo: los años en que miles de jóvenes salían "con la maleta de cartón" hacia Alemania, Suiza o Francia en busca de un sueldo que aquí no encontraban ("dejaré mi tierra por ti, dejaré mis campos y me iré, lejos de aquí"). Por eso la canción sirve hoy, muy lejos de España, como himno de otro éxodo: en Cuba se la sigue asociando con quienes han tenido que dejar la isla en las últimas décadas.
En Xataka Tras años de dictadura del degradado, Cucurella, Ferrán y Haaland confirman algo: vuelve el pelo largo entre los hombres La larga relación con el fútbol. De hecho, la melodía de Nino Bravo lleva décadas colándose en gradas latinoamericanas, aunque con la letra sustituida por completo. La hinchada de Barcelona SC, en Ecuador, la adaptó para cantar sobre su uniforme amarillo; el Deportivo Cali colombiano hizo algo parecido, y también existe versión para el Independiente Medellín. En esos casos la letra varía para animar al equipo y a la afición y lanzar los correspondientes puyazos al rival.
El caso español es especial: no hay letra nueva ni modificada. Se canta la original, que promete un regreso como único nexo levísimo y común con las circunstancias de la competición. Y ojo, la letra original no distingue banderas. De hecho, se ha producido un fenómeno curioso con ella: pese a su calado internacional, se ha coreado en bloque entre jugadores y aficionados españoles porque se ha juzgado de forma intuitiva y no verbalizada que es un himno genuinamente español y que nos representa. Como el sol cada mañana.
- La noticia El himno de España no tiene letra, así que hemos coreado otro que no tiene nada que ver con el fútbol: el de Nino Bravo fue publicada originalmente en Xataka por John Tones .



