Apple y Microsoft llevan décadas peleándose por conseguir que nosotros naveguemos por su sistema operativo. Pero pocos capítulos son tan sonados como el de Windows copiando el aspecto del Mac. Ventanas, iconos, la forma de organizar el escritorio: durante años, Apple vio cómo Microsoft se apoyaba en su interfaz para construir la suya propia.
Apple acabó demandando a Microsoft, convencida de tener un caso ganado. Lo que no contaba es que un contrato firmado por ella misma acabaría siendo la pieza que le diera la victoria a Bill Gates.
Bill Gates entra al Mac por la puerta de atrás
Antes de que el Mac llegara a las tiendas, Microsoft ya estaba desarrollando software para él. Apple quería que la máquina tuviera hueco en el mundo corporativo. Para eso necesitaba aplicaciones como las que Microsoft sabía hacer. Ese encargo le dio a Bill Gates y a Charles Simonyi (el ingeniero detrás de Word y Excel) acceso a un prototipo del Mac antes que a casi cualquier otra persona ajena a Apple.
Tras el lanzamiento del Mac en 1984, Bill Gates escribió al entonces consejero delegado de Apple (John Sculley) una propuesta que podría haber dado la vuelta a la historia de la informática. Quería licenciar el sistema operativo del Mac a otros fabricantes de ordenadores. La idea era convertir al Mac en el estándar de la computación, algo parecido a lo que terminaría siendo Windows años después.
Excel para Mac en 1988 Apple dice no y Gates se lo monta por su cuenta
Jean-Louis Gassée, el ejecutivo que se hizo cargo de la división Macintosh después de que John Sculley apartara a Steve Jobs del puesto, rechazó la propuesta de Bill Gates el 25 de junio de 1985. Apple quería mantener el control absoluto de su sistema operativo y no estaba dispuesta a repartir esa exclusividad con nadie. Ni siquiera con un socio tan cercano como Microsoft.
Entonces Bill Gates decidió construir su propio sistema operativo de masas. El 15 de noviembre de 1985 presentó Windows 1.0, un sistema que en su primera versión ni siquiera aguantaba la comparación con el Mac OS. Por ejemplo, las ventanas no podían superponerse unas sobre otras. Pero Windows llegaba acompañado de dos aplicaciones: Write y Paint. Y las dos recordaban demasiado a MacWrite y MacPaint. A John Sculley de Apple no le hizo ninguna gracia verlo.
MacPaint El contrato que Apple firmó sin pensarlo dos veces
Romper la relación con Microsoft no era una muy buena opción por muy enfadado que estuviera Sculley. Los programas de Microsoft representaban en aquel momento dos tercios de todas las ventas de software para Mac. Así que a ninguna de las dos empresas le convenía una ruptura.
Además, Microsoft había empezado a desarrollar Windows antes incluso de conocer el Mac. Y tanto Apple como Microsoft habían licenciado tecnología de Xerox PARC, el laboratorio donde había nacido la interfaz gráfica original.
Bill Gates con un Macintosh Con ese contexto sobre la mesa, John Sculley y Bill Gates firmaron un acuerdo el 21 de noviembre de 1985. Apple licenciaba a Microsoft los "visual displays" del Mac (buena parte de su interfaz visual) a cambio de que Microsoft siguiera desarrollando software para Mac y le diera a Apple dos años de exclusividad sobre Excel.
En su momento parecía un trato razonable para mantener contento a un socio clave. Con el tiempo se convertiría en la trampa que Apple se había puesto a sí misma.
Windows 2.0 se parece demasiado
Todo siguió en calma hasta que llegó Windows 2.0, con un aspecto mucho más cercano al del Mac. Apple respondió con una demanda por infracción de derechos de autor el 17 de marzo de 1988, señalando 189 elementos distintos que consideraba copiados de forma ilegal. Durante un tiempo, el caso pintaba mal para Microsoft. Apple tenía argumentos de peso y una interfaz que había costado años de trabajo desarrollar desde cero.
Windows 2.0 El 25 de julio de 1989, el juez William Schwarzer dictó una sentencia que dejó a Apple con las manos vacías. Según su fallo, el contrato de 1985 ya cubría buena parte de los elementos que Apple reclamaba como robados. Y los que no estaban cubiertos por ese acuerdo sencillamente no eran susceptibles de protección por derechos de autor. El resultado: 179 de los 189 cargos presentados por Apple quedaron desestimados de un plumazo.
La sentencia enfrió para siempre la relación entre las dos compañías y sentó las bases legales que permitirían a Windows convertirse en el sistema operativo dominante durante toda la década siguiente. Apple había firmado, sin saberlo del todo, el contrato que años después le cerraría la puerta a ganar el juicio más importante de su historia contra Microsoft.
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- La noticia Apple acusó a Microsoft de robar el diseño del Mac, pero un viejo contrato firmado por ellos mismos le dio vía libre a Windows fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .



